Arranca de nuestro corazón la envidia y la violencia, clama Cardenal a la Virgen María
MADRID, 16 Ago. 17 (ACI).-
El Arzobispo de Madrid, Cardenal Carlos Osoro Sierra, pidió a la Virgen María desterrar las envidias, la discordia y la violencia del corazón de los fieles; en el marco de la Misa que presidió en la Fiesta de la Asunción, que en la capital española se celebra bajo la advocación de la Virgen de la Paloma.

En su homilía de la Misa del 15 de agosto, el Purpurado explicó “un pueblo sin raíces ni hace presente ni futuro. ¿Por qué será que en todas las culturas la fe bien vivida se hace cultura? Ya decían el Beato Pablo VI y San Juan Pablo II que una fe que no se hace cultura es una fe mal vivida”.

La Virgen de la Paloma no es la patrona de Madrid, pero sí la advocación mariana a la que los madrileños le tienen más devoción. Cada 15 de agosto, la iglesia de Nuestra Señora de la Paloma, en el centro de la ciudad, acoge una solemne Misa presidida por el Arzobispo y a la que asisten personalidades civiles.

El Cardenal Osoro dijo que María, “como imagen que es de la Iglesia, nos enseña que no hay que temer ensuciarse las manos”.

“Sabiendo que por su ‘sí’ Dios iba a venir al mundo, se hacía hombre, se puso en camino atravesando dificultades, mostrando que, quien vive de la fuerza de Dios, se acerca al hombre, a todos los hombres sin excepción y a todos los caminos de los hombres”.

“María es la bella imagen de la Iglesia: no teme atravesar los caminos por donde transitan los hombres, porque quiere hacer ver la presencia de Dios”.

“Su catolicidad está en que nos busca a todos los hombres, es Madre de todos, también de quienes no la conocen”, subrayó.

El Arzobispo pidió a la virgen apartar “la discordia de nuestro corazón, que nos impide vivir como hermanos, sácala, arráncala de nuestro corazón, también la envidia y la violencia”. “Enséñanos a cuidarnos los unos de los otros como tú lo haces. Uno de los rasgos más hermosos de una familia es cuidarse los unos de los otros. Aprendamos a hacerlo como nuestra Madre, que nos mira a todos y a todos los quiere en su casa, a nadie retira, siempre cuida”.

Sobre el rostro de María, el Purpurado señaló que “manifiesta paz, escucha y que se aprende precisamente cuando se tiene la ciencia que da la fe en Dios, de saber escuchar a Dios” y recordó que “todos estamos necesitados de que alguien, en algún momento, nos escuche”.

A este respecto advirtió: “¿Sabéis la de problemas que nos ahorraríamos en la vida escuchando al otro?” porque “escuchar al otro es detenerme en su vida, entrar en su corazón y no pasar de largo”. “¡Cuánto cambiarían las cosas si en nuestra vida escuchásemos a los demás! ¿Tenemos miedo a escuchar? Nunca lo tengamos, pues es un bien para construir nuestro mundo”.

“Precisamente -concluyó- cuando no escucho, impongo a los demás lo que yo siento, lo que creo y lo que quiero yo. La falta de escucha es un signo evidente de querer dominar al otro o prescindir de él”.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 16 de agosto de 2017

 


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