No caigamos en la tentación de creernos el centro por encima de Jesús, exhorta Cardenal
CIUDAD DE MÉXICO, 27 Ago. 17 (ACI).-
El Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, alertó a los fieles ante la tentación de creerse el centro de las cosas, por encima de Jesús a quien le corresponde siempre ese lugar.

Así lo indicó el Purpurado el sábado 26 de agosto en la Misa que presidió en la Basílica de Guadalupe en ocasión de la apertura del ciclo formativo-lectivo 2017-2018 de la Escuela de Pastoral.

En su homilía ante los integrantes de este movimiento laical, el Cardenal refirió que el Señor condena el estilo de vida de los fariseos que “dicen una cosa y hacen otra”, y resaltó la importancia de recordar que “Jesús establece con toda claridad quién debe ser el centro”.

Esto, dijo, es importante “ya que muchas veces, los que enseñamos, los que guiamos, los que cuidamos de los demás, caemos en la tentación de ponernos como centro. Lo que debemos hacer es guiar a quienes acuden a nosotros hacia el verdadero centro, el Señor; si no lo hacemos, estamos causando un gran mal”.

Esta tentación, continuó según señala el SIAME, ocurre porque en ocasiones quienes hacen de guías, coordinadores o animadores, se creen superiores por ya haber recorrido un camino, e incluso a veces “hasta llegan al insulto”.

“El Señor nos pide ser servidores, no superiores; no nos pide aplastar, sino servir. ¡Qué gran enseñanza que tengamos como centro a nuestro Padre, a Cristo como Maestro y al Espíritu Santo como guía de nuestra Iglesia! Nosotros simplemente estamos de paso y tenemos que cumplir la misión que cumplió Jesús”, dijo el Cardenal.

El Arzobispo Primado de México pidió no actuar como fariseos sino dar testimonio auténtico de Cristo: “Solo así nuestras obras convencerán, por el ejemplo que les demos a los otros de hermandad, de cercanía. Sólo así entraremos en esa historia de salvación, seremos un eslabón más en esa cadena en la que Cristo es el centro”.

El Cardenal Rivera explicó que un ejemplo que se puede seguir es el de Ruth, una mujer que siendo extranjera para alimentarse se veía forzada a recoger del campo lo que no habían recogido los hombres en la cosecha.

Ruth, dijo el Purpurado, “se casó con Booz, tuvieron un hijo, y ese hijo llega después a ser el Padre de Jesé, papá del rey David”.

“Vemos cómo por esos caminos misteriosos aquella mujer se integra al pueblo de Dios, y de su descendencia nos llega el Mesías. Ruth, por sus obras, convence y abre un camino de salvación”, subrayó el Cardenal.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 24 de agosto de 2017

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