MADRID, 16 Ago. 17 (ACI).- En la homilía de la Misa que presidió por la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el Arzobispo de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares, resaltó que nunca en la historia la Iglesia Católica ha sido tan acosada como en estos tiempos.

Según informa la agencia AVAN, en su homilía el Purpurado español dijo que “la Iglesia en su peregrinar a lo largo de los siglos XX y XXI ha padecido muchas tribulaciones, y nunca tal vez en la historia se ha visto acosada como en este periodo”.

Esto, dijo el Arzobispo, “está siendo una prueba muy severa para la Iglesia”.

Sin embargo, continuó el Cardenal en la Catedral de Valencia, “aunque se empeñen con ataques y persecuciones y aunque nos empeñemos los mismos cristianos con nuestras infidelidades y cobardías, no vencerán porque la victoria ya se ha dado y la señal y la prueba es María, glorificada y coronada”.

Por ello, al celebrar la solemnidad de la Asunción de la Virgen, “se aviva en la Iglesia y en los cristianos la esperanza firme y se siente movida a dar razones de la esperanza que le anima, aún con el martirio, encarnación suprema y gozosa del evangelio de la esperanza”.

“Con María renace la esperanza en tomar parte en el triunfo de Cristo sobre la muerte, ella es nuestra victoria, aquí se nos hace palpable la esperanza, María alienta y anima nuestra esperanza en medio de tantas y tantas dificultades y en ella encuentra la Iglesia también su gran esperanza”.

Por ello, precisó, celebrar “la Asunción de María recobra hoy una actualidad y luminosidad especiales”.

El Cardenal animó a todos a ser luz en el mundo ya que “muchos cristianos están sumidos hoy en una época y en una sociedad afectadas a menudo por un oscurecimiento de la esperanza en la que tantos hombres y mujeres parecen desorientados, inseguros, sin ánimo, sin aliento”.

Los hombres y mujeres de hoy, lamentó el Arzobispo, parecen “envueltos en una gran pérdida de la herencia cristiana, unida a una especie de agnosticismo práctico y de indiferencia religiosa y un cierto miedo al futuro, aprisionados en el aquí y el ahora”.

Jesús, el Hijo de María, “es garantía de la victoria, certeza de la esperanza, y la Iglesia es hoy, con María testigo de esperanza, camino en esperanza y llama a la esperanza”.

La Iglesia, destacó el Cardenal, “tiene la certeza de la presencia de Jesucristo en ella, de que Dios no la deja en la estacada, como no deja en la estacada al hombre por la resurrección” del Señor.

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